No sé muy bien cómo comenzar esto. Haré frases cortas porque así es más fácil leerlo. Necesito desahogarme. Soltarlo todo. Sin miedos o con ellos, pero hacerlo. No estoy bien. En absoluto. Necesito escribir que estoy destrozada. Destrozada emocionalmente y mentalmente. No puedo conmigo misma. No me aguanto. Estoy harta de tantas cosas. No duermo bien. No como bien. De hecho hay días que no como nada hasta la noche. No estoy bien, no. No lloro porque no me sale. Yo era de llorar fácilmente. Me miro al espejo y no me reconozco. No sé qué me está pasando pero me siento tan horriblemente mal. Sí, claro que sonrío y me río. ¿Y? No voy a mostrar mi estado de ánimo. ¿Por qué? Porqué la gente no aguanta ver triste a alguien. Además, no quiero que se preocupen en exceso por mi. Un "¿cómo estás?" nunca va mal pero ten por seguro que jamás te diré 100% la verdad. Estoy hecha un lío. Tengo muchas rayadas en la cabeza. Me frustro muy rápido. Me enfado rápido. He llegado a tener ansiedad. Yo siempre he sido una chica muy tranquila y relajada pero ultimamente soy todo lo contrario. Hay veces que me cuesta seguir. Me siento y me ahogo. Me agobio en casa. Me agobio en la universidad. Me agobio, tío. Necesito apoyo. No sé si lo tengo. Me gustaría sentir el calor sincero de alguien. En especial me gustaría sentirlo de una persona concreta. Persona que no está, justo ahora. Cuando más apoyo necesito, menos está esa persona. No puedo tío. Por qué coño tengo que ser tan cariñosa. Por qué coño tengo que ser tan emocional. Me gustaría tener la capacidad emocional de un ladrillo. Al menos a veces. No quiero sufrir. No quiero. Sé que no voy a intentar hacer otra vez la estupidez de querer irme para siempre, pero estoy muy al límite. No sé qué puedo hacer. Puedes pensar que soy una dramática pero tú no estás en mi piel. Claramente no soy la única pasándolo mal. Pero si estás aquí es para leer sobre mí y no sobre alguien más. Acabo de pedir cita al psicólogo de la universidad y creo que es lo mejor que he podido hacer. Tengo algo de miedo. Nunca he ido a un psicólogo pero lo necesito. He pasado malas épocas en mi vida. Por ejemplo cuando me intenté suicidar. Pero ni esa se compara a la mierda en la que estoy ahora. Pensaréis que fue peor lo del suicidio pero no. Aquello fue una estupidez de una adolescente de 14 años. Y no quiero decir que ahora sea super madura pero lo de ahora sí que es mierda. Lo de aquella vez lo hice por una estupidez y porque bueno, tampoco estaba muy estable. Os sorprendería la de mierda que he pasado. La de mierda que se me pasa por la cabeza. La de mierda que llevo encima. No sé qué me pasa. De verdad, no sé qué me está pasando. Contaré algo aquí y no para llamar la atención. No. Lo contaré porque puede que alguien me entienda y lo comparta. Yo me autolesiono. Me hago cortes. Sí. Qué emo, ¿no? Pues no. Lo llevo haciendo desde que tengo 13/14 años. No estoy loca. Y la gente que lo hace no está loca. Quiero contaros mi experiencia y el por qué. La primera vez que me corté lo hice porque no estaba pasando una buena época. Tenía mis problemas de chica de trece años. Y un día lo probé. ¿Por qué? Simple curiosidad, como los porros. Fue algo extraño y doloroso. No me gustó nada. Sentir la cuchilla rompiendo la piel no fue una sensación agradable. Lo primero que me hice fue un pequeño corte. No sangró mucho. Al cabo de unas semanas volví a hacerlo porque quería experimentar más. Quería saber qué podía hacer. Me volví a cortar. Tampoco me gustó. Nunca me he cortado de tal manera que se me queden unas cicatrices muy vistosas. La última vez que me corté me pasé un poco y no sé cómo se quedará mi muñeca cuando se curen. Sigamos. Durante un tiempo lo hice bastante porque quería acostumbrarme. Quería experimentar para saber los puntos de dolor. Aún tengo las cicatrices. No me corté mucho y aún así me dejé marca. Si me pongo a mirarme la muñeca, las veo. Y me acuerdo de esa época. No es agradable de recordar y aún así, muchas veces lo hago. Pasaron los años y no volví a hacerlo. Hasta el año pasado. Recuerdo cuando fue. Tenía mi segundo examen de Historia de España en tres días. No me sentía preparada. Tenía también un examen de Geografía por prepararme. Mucho que estudiar. Mucho agobio. Mucho estrés. No estaba bien tampoco. Tres días antes del examen, mi agobio llego a tal punto que me puse a llorar descontroladamente. A llorar muchísimo. Exagerado. No podía controlarme. No podía respirar. Entonces decidí cortarme. No sé por qué decidí eso exactamente pero lo hice. Me senté en el suelo de mi habitación. Y nada, allá que fui. Esa vez fue inolvidable. En cuanto me corté, paré de llorar. De inmediato. No lloré por nada más. Ni por dolor, ni por agobio, ni por estrés. Paré. De pronto aterricé en la tierra. Aterricé en la realidad. Era justo lo que necesitaba. Mi capacidad emocional estaba tan saturada que necesitaba centrarme en algo no emocional. ¿Y qué mejor que algo físico? Cuando me corté esa vez, tampoco lo hice de forma muy agresiva. Necesitaba un toque. Un estímulo. Algo que me hiciese espabilar. Fue sentir la cuchilla en la piel y reaccioné. Me puse a estudiar de una manera impresionante. Mis ánimos mejoraron. Me sentía motivada. Fue como una ráfaga de aire fresco. Fue necesario. Supongo que cada uno tiene sus métodos para concentrarse. No solo me refiero a concentración en los estudios. En general. De esa vez no me han quedado a penas cicatrices y menos mal. La última vez que me corté fue hace dos días. Pero antes lo había hecho tres días atrás también. Os contaré más en profundidad. Como he dicho al principio de la entrada, no estoy pasando una buena época. Estoy agobiada, frustrada, triste, enfadada, nerviosa, estresada...Inestable. Luego contaré qué me pasa o al menos, lo intentaré. Ahora os diré por qué me corté la última vez. Un sábado, quedé con un chio para ir a su casa y cenar. Vale, bien. Mis padres, por otro lado, habían quedado con mis tios y unos amigos para comprar unas cosas para una fiesta que íbamos a celebrar el fin de semana siguiente. Yo, en ningún momento les dije que iba a ir con ellos, pues mi intención era quedar con el chico este, que hacía tiempo que no lo veía. Pues nada, cuando les dije que no iba a ir con ellos a comprar, se enfadaron porque decían que iba a mi bola, que ya no les tenía en cuenta y toda esa mierda. El problema gordo vino luego, cuando mis padres me dijeron que también habían quedado por la noche para cenar en casa de unos amigos. Me habían incluido en esa cena sin ni siquiera consultármelo a lo mi. Yo le dije a mi padre que ya le avisaría si iba a la cena porque a lo mejor quedaba a cenar con el chico. Pues nada, cuando les dije por teléfono que me quedaba a cenar con el chico, mi madre me llamó super enfadada porque era una egoísta. Yo sudé de ellos porque eran ellos los que me habían incluido en sus planes sin ni siquiera decirme nada. Pero nada, como si hablase con una pared, la culpa toda mía. Pues estuve en casa del chico este, cenamos, vimos una peli, etc...Hasta que en un momento dado de la noche, sobre las 11 o así, me llama mi madre super enfadada, diciéndome que dónde estaba. Yo le contesté que estaba en casa del chico y se enfadó porque "qué haces que no estás en casa siendo tan tarde". Yo super rayada porque era un puto sábado por la noche y además no eran ni las doce. Pues me tuve que ir de la casa del chico y pillarme un taxi yo sola. Me volvió a llamar por teléfono, discutimos y toda esa movida. Ah, por cierto, mis padres echándome la bronca y diciéndome de todo delante de mis tíos y de unos amigos. Digo yo, qué más les da a los demás nuestras movidas. Llegamos a casa los tres y una vez cerramos la puerta, mi madre me empezó a decir de todo. Egoísta, mala hija, que si voy a mi puta bola...Hubo un momento en el que mi padre intervino para decirme que además, vaya mierda de respeto me tenía a mi misma porque en cuanto el tío este me decía que fuera a su casa, yo iba sin negarme. Cosa que no venía a cuento. Y por cierto, si fui a casa del chico este fue porque acababa de llegar de viaje y tenía cosas que arreglar en casa. Pues después de decir eso mi padre, dijo algo como "joder hija, si por lo menos cobrases cada vez que vas a su casa, sí que te saldría rentable, pero ir adrede hasta allí para follar...". Os juro que yo no pude con ese comentario. Me dejó tan mal. Me dio tanta rabia. Me enfadó tantísimo. Llevaba mordiéndome la lengua mucho tiempo y que mi padre me llamase puta en toda la cara. No pude aguantarlo y le solté una burrada a mi padre. Sé que debería haberme callado pero os juro que exploté. Entonces le grité en toda la cara diciéndole "que tu de joven, para follar hicieses esas cosas no significa que yo lo haga por eso". No, no debería haberle contestado pero estoy harta de callarme y de dejar que diga lo que quiera pensando que no tienen consecuencias. Pues una vez le dije eso, vi cómo me miraba con un odio máximo en la cara y acto seguido, se abalanzó sobre mi, cogiéndome del cuello. Esa noche llevaba una camisa y él me cogió por el cuello de la camisa y me apretó con los puños en el cuello. Me estampó contra la pared. Lo hizo de una forma que me dolió. Me apretaba con los puños de una forma...No podía respirar, os lo juro. Me estaba poniendo roja y notaba la urgente necesidad de respirar y no poder hacerlo. Mientras me ahogaba, me gritaba, diciéndome de todo, intentando asustarme pero, ¿sabéis lo que pensé en ese momento? Que el poco respeto que aún me quedaba hacia él, lo acababa de perder por completo. Mi madre consiguió que me soltase. Entonces ella se dirigió a mi y me empujó hacia mi habitación mirándome con odio también, diciéndome que me metiese en la habitación que ya había hecho suficiente. Yo, cuando mi madre me tiró a mi habitación como si fuese un puto despojo, le grité, diciendo que dejase de tratarme como a un perro, como a una mierda porque ya estaba harta. Nada más decir eso, mi padre apareció en mi habitación y otra vez, me cogió del cuello y me empujó contra la pared. Por segunda vez. Por puta segunda vez en la noche me ahogó. Yo ya no aguanté y le empujé. Mi madre lo sacó de la habitación y se giró para mirarme. No me acuerdo qué me dijo pero lo hizo con un odio en la mirada, con un rencor...Yo estaba muy fuera de mí y mi asco por ellos en ese momento era tal que le solté "venga, ahora solo faltas tú, a qué esperas pegarme como a un puto perro, eh". He de decir que todo esto ocurrió en mitad de gritos, a las 12 y media de la noche. Muy surrealista. Mi madre, al decirle eso, me intentó pegar pero yo le paré, le empujé y cerré la puerta de la habitación. Me quedé super rayada pensando en todo lo que había pasado. Pensando en lo mal que me sentía. En lo mal que me habían hecho sentir, entre los dos. Me quería ir de casa así que salí de la habitación gritando que me iba. Mi padre me escuchó y escondió las llaves de casa para no dejarme salir. Empecé a discutir con ellos y acabé por volver a mi habitación. Poco después, escuché a mi padre venir hacia la habitación. Entró y me dijo que si quería, podía irme, que me había dejado las llaves en el recibidor. Así que bueno, salí al pasillo y me dirigí a la puerta. Cogí el móvil, el cargador, los auriculares y las llaves y estuve a punto de irme, pero mi madre, me paró. Se me puso a llorar, diciéndome que si le quería, que no me fuese de casa. No me fui. Pero no porque la quisiese, sino porque no quería que tuviese otra cosa más para echarme en cara. Así que me fui a la cama, lloré, lloré muchísimo y al final me dormí. Al dia siguiente, me fui de casa. No aguantaba estar con mis padres, así que me decidí a irme. Voy a acortar la historia porque esto se está alargando demasiado. Por la tarde, había quedado con unos amigos de mis padres para organizar una fiesta para ellos. Mis ganas de organizarlo eran mínimas pero tenía que hacerlo. Pues antes de ir a su casa, me entró un bajón pero de los buenos. Me senté en un banco de la calle, escuchando una canción triste y me puse a pensar. Pensé en lo ocurrido la noche anterior y me sentí como una real mierda. Así que bueno, rompí el sacapuntas que llevaba en el estuche y conseguí sacar la cuchilla. Una vez la tenía en la mano, me costó un poco decidirme porque no quería hacerlo pero lo necesitaba. De verdad, que lo necesitaba. Así que bueno, acabé haciéndolo. Dolió, claro. Pero me hizo parar de rayarme. Al menos durante un momento. Me corté tres veces. Fueron cortes superficiales, pero más profundos que los anteriores que me había hecho. Salió mucha sangre. Menos mal que llevaba una sudadera y pude taparme la muñeca sin ningún problema. Una vez me corté esa vez, pensé que no lo haría más, al menos en mucho tiempo pero no. Días después, me rayé por un problema que tuve con el tío con el que había quedado el sábado. Me rayé de una forma impresionante. Se me juntaron los problemas con mis padres, más el problema con el chico y añádele, que me sentía horriblemente mal conmigo misma desde hacía muchísimo tiempo. Recuerdo el día que me corté por segunda vez en tan poco tiempo. 7 de noviembre. Acababa de ducharme y me empecé a encontrar muy mal. Lloré muchísimo. Le pegué no se cuantos puñetazos a la pared hasta que me hice un moratón. Me miraba al espejo y no veía nada. Nada que valiese la pena. Cogí la cuchilla que ya había usado y me senté en la alfombra del baño, enfrente de un pequeño ventilador que tiraba aire caliente. Lloré durante un rato más hasta que me corté. Otra vez. No me dolió. Nada. Salió mucha sangre pero no dolió. Me hice cuatro cortes. Tres en la muñeca y una en el gemelo. Me sentí tan tranquila después de eso. Me tumbé en el suelo, escuchando música y pensando en mis cosas. Sí, seguía rayada pero estaba más tranquila que antes.
Ya está. Esta es mi historia con la autolesión. Quiero remarcar que ni estoy loca ni pretendo llamar la atención contando esta mierda. Lo que quiero es desahogarme. Y quizás a alguien le ayude esto, porque no estás solo. Hay muchas personas pasándolo mal, no eres el único que sufres. Y diciéndote esto no quiero quitarle protagonismo a tu sufrimiento como otra mucha gente intenta hacer, lo que quiero decirte es que no estás solo, ni lo estarás. Creo que por hoy es suficiente. Empecé a escribir esto hace unos diez días pero tuve que parar porque me empecé a rayar mucho. Pero bueno, hoy lo he retomado porque necesitaba contarlo. Con esto, también quiero que sepáis que no creáis que conocéis 100% a alguien. Casi todos tenemos un lado muy oscuro y con oscuro no me refiero a malévolo, sino a un lado triste, con nuestros miedos y sufrimientos. Tenemos que dejar de juzgar a quien no conocemos porque no tenemos ni idea de cómo lo está pasando en su interior y con tus prejuicios de mierda puedes joderle y hundirle más en la mierda. El caso, hasta aquí la entrada de hoy. Lo siento por el testamento que acabo de soltar pero era necesario.
Hasta otra, gentucilla.
Ya está. Esta es mi historia con la autolesión. Quiero remarcar que ni estoy loca ni pretendo llamar la atención contando esta mierda. Lo que quiero es desahogarme. Y quizás a alguien le ayude esto, porque no estás solo. Hay muchas personas pasándolo mal, no eres el único que sufres. Y diciéndote esto no quiero quitarle protagonismo a tu sufrimiento como otra mucha gente intenta hacer, lo que quiero decirte es que no estás solo, ni lo estarás. Creo que por hoy es suficiente. Empecé a escribir esto hace unos diez días pero tuve que parar porque me empecé a rayar mucho. Pero bueno, hoy lo he retomado porque necesitaba contarlo. Con esto, también quiero que sepáis que no creáis que conocéis 100% a alguien. Casi todos tenemos un lado muy oscuro y con oscuro no me refiero a malévolo, sino a un lado triste, con nuestros miedos y sufrimientos. Tenemos que dejar de juzgar a quien no conocemos porque no tenemos ni idea de cómo lo está pasando en su interior y con tus prejuicios de mierda puedes joderle y hundirle más en la mierda. El caso, hasta aquí la entrada de hoy. Lo siento por el testamento que acabo de soltar pero era necesario.
Hasta otra, gentucilla.
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