Cerraba los ojos y aun podía ver aquel amanecer tardío que tan precioso le había parecido. Aún podía sentir los débiles rayos de sol acariciándole el rostro por última vez. Aún podía ver esos cálidos colores que manchaban el cielo. Aún podía recordar cómo era todo antes. Cómo era todo antes de que llegara la oscuridad y lo inundara todo por completo.
dimecres, 8 de juliol del 2015
Tacto
Le gustaba aquello de sentirse protegida. Era tan cálido. Su tacto era tan suave. Él le daba el calor que necesitaba y que quería. Se estaba tan bien con él. Le echaría de menos en verano. Echaría de menos a su querido edredón.
Suave
Suave tacto tenían las lágrimas. Él lo sabía de sobra. Por muy duras y ásperas que fueran las causas, ellas siempre eran suaves y delicadas. Él soñaba con cambiar de vida. Con cambiar su forma de ser o de hacer las cosas. Pero no podía. Era una caja de truenos.
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