A
mi mente vienen todo tipo de imágenes, pero la que mas destaca es una que
siempre aparece en mis sueños. Lo que mis ojos ven, es único, es precioso, es
espectacular, parece que esté en otro mundo, un mundo lleno de fantasía donde
existen las doncellas, los caballeros y todas esas cosas que de pequeños todos
creíamos que existían. Delante de mi, hay un lago que por lo que alcanzan a ver
mis ojos parece infinito, con sus aguas tan cristalinas donde los reflejos son
casi tan nítidos como en una fotografía, a la derecha hay un bosque del que
emanan multitud de pequeños rayitos dorados, y veo algún que otro animal que
habita esa preciosa arboleda. También hay un camino de tierra que se adentra
profundamente en el bosque, instintivamente, me viene a la mente una imagen de Narnia.
A la izquierda del paisaje hay un sendero que sube la montaña hasta perderse de
vista, este lugar desprende hermosura, todo el paisaje verde, salpicado con
manchas de colores, unas grandes y otras más pequeñas, pero todas ellas igual
de bonitas. No puedo creer que mi mente sea capaz de construir algo tan
precioso. Estoy tan ensimismada contemplando detalle a detalle todo lo que me
rodea, que me despreocupo de todo lo demás. Ese paisaje tan espectacular y yo.
Solos. Sin nadie que nos moleste, solo algún que otro animalillo al que no le
presto demasiada atención. El agua está mas que apetecible, me acerco mientras
me desnudo, al introducirme en ella, me doy cuenta de que está perfecta, a una
temperatura genial, así que cierro los ojos y me dejo llevar, olvidándome quien
soy, de donde vengo y como he llegado hasta aquí. El agua, el
paisaje y yo somos uno. Nada más.
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